La cárcel del pasado

Todos vivimos en una cárcel, una cárcel del pasado, que tiene una única puerta de salida: la consciencia.

¡Hola!

En esta serie de blogs quiero compartirte el trabajo que he venido haciendo en mi clase “Escribir todo un Cuento” en la Universidad de EAFIT.

He estado escribiendo sobre diferentes temas, y hay algunos que pueden tener valor en las vivencias del día a día.

El escrito que compartiré contigo hoy, “ La cárcel del pasado”, nos hace reflexionar sobre los pensamientos que rondan en nuestra mente, la respuesta psicológica que planteamos a lo que vivimos diariamente y cómo el pasado puede crear nuestro futuro si no somos conscientes de lo que pensamos.

Me encantaría leer tus comentarios de lo que piensas sobre este tema.

 

La cárcel del pasado

Nunca más volvería a dejar que le pasara algo así.

Aquel encuentro le había recordado todas las veces que había salido herido por abrir su corazón.

Ahora estaba lleno de rabia, dolor y resentimiento.

¿Cómo había podido dejar que eso pasara? ¿Cuándo aprendería finalmente?

Le dolía la manera que ella le había hablado, su mirada despectiva cuando le informaba que ya no quería estar más con él.

De ahora en adelante viviría sin que le importara los sentimientos de los demás. En una relación, buscaría satisfacer sus necesidades primero antes de buscar una conexión real con alguien.

Esta última relación había contribuido en que ya no creyera en el amor. No existía algo así, –los seres humanos somos utilitaristas -pensó. Se sentía iluso al haber creído en las historias románticas alguna vez.

Tan pronto conociera a su próxima novia, le dejaría claro cómo sería ser su relación. Bueno, no lo diría en palabras. Lo iría demostrando poco a poco, con pequeños actos de desinterés y egoísmo que dejarán claro su intención.

Tal vez en la primera cita seguiría siendo tan simpático como era hasta ahora. Le había funcionado utilizar su humor negro para conquistar a las mujeres con las que había estado. Sí, esa estrategia permanecería.

Lo que sí no haría es eso de las llamadas diarias y los pequeños detalles. Pensó que eso era algo que denotaba demasiada necesidad, demasiada dependencia. ¿Sería eso lo que había hecho que su ex pareja le dijera que se sentía ahogada en la relación? ¿Ahogada de qué? Se veía tan feliz hace tan solo unas semanas. ¡Quién entiende a las mujeres!

La llamaría de vez en cuando, y ¿si ella le escribía un mensaje de texto? Pues, la dejaría esperando, como lo había hecho la mujer causa de su sufrimiento a él antes.

La palabra amor no volvería a salir de su boca, no, nunca más.

En ese momento en su cabeza aparecieron todas las veces que había dicho “te amo”, ¿que era amor anyway? Se dio cuenta que en su vida había regalado muchas veces esas dos palabras con demasiada generosidad. Lo que llaman amor, amor, nunca lo había sentido verdaderamente.

¿Y si la mujer que conociera fuera una mujer tierna, suave y generosa?

No existía ese tipo de mujer, ¿quién le había hecho creer que sí existía? Él mismo se había inventado una novela, de esas que veía cuando era pequeño junto con la empleada que lo cuidaba en las tardes.

Mientras pensaba todo eso, una mujer pasaba por el frente suyo. Absorto en sus pensamientos no la notó. Lo que no sabría es que esta mujer habría podido ser el amor de su vida, si hubiera prestado más atención.

Sin darse cuenta, preso del pasado, en su cabeza construía un futuro, dejando escapar el presente.

Reflexión

Cuántas veces vivimos de esta manera, recordando el pasado para diseñar cómo vamos a hablar, actuar y responder ante posible situaciones futuras.  Dejamos que nuestras experiencias pasadas nos lleven a reaccionar “para siempre” de cierta manera. Cuando vivimos algo impactante o desagradable, nuestro inconsciente construye un mecanismo de defensa, para protegerse de situaciones similares que puedan suceder en el futuro.

Esto lo hacemos en las relaciones de pareja, en el trabajo, con nuestra salud, en el manejo del dinero, con nuestros amigos, nuestro círculo social, y así en todos los ámbitos de la vida.

Vivimos de una manera inconsciente, poniendo barreras hacia el mundo exterior para no salir heridos. No nos damos cuenta que esta estrategia al final termina perjudicándonos.

La forma de salir de este patrón y comenzar a vivir de una manera menos defensiva y más expansiva, es comenzando a ser conscientes de esas formas de pensar, de esos filtros que nos hemos puesto para ver el mundo. Tenemos que estar dispuestos a re-diseñar la forma en la que queremos construir nuestra vida y nuestro ambiente.

Esta frase del final del escrito lo dice de manera sencilla pero clara “Sin darse cuenta, preso del pasado, en su cabeza construía un futuro, dejando escapar el presente.” Como todos los días ponemos la misma película en nuestra mente, construimos nuestra forma de actuar en base a esto que nos repetimos constantemente. Y esa nueva película sobre el futuro, no nos deja vivir el presente en plenitud.

Caigo una y otra vez en esta trampa, sin embargo, creo que con la meditación he encontrado una forma de ser consciente sobre estos patrones “locos”, y puedo corregirlos mucho más rápido que antes.

Aquí quiero dejarte algunos pasos para liberarte de esa cárcel del pasado, en la que has estado ya suficiente tiempo:

  1. Medita, todos los días, al menos por 20 minutos
  2. Comienza a prestar más atención a tus pensamientos, a esas películas mentales que produces
  3. Cuando encuentres un patrón de pensamientos que sientas que no te está sirviendo, conscientemente diseña un patrón opuesto liberador y potencializador. Por ejemplo, si te repites “siempre me pasa esto, cuando tengo un buen trabajo, lo pierdo”, cámbialo por algo que te pueda servir, así en este momento no lo sientas como verdadero: “Mi trabajo es bueno y lo mantengo, me hace feliz y me siento seguro”
  4. Comienza a repetir esta frase y a sentir como si esto ya estuviera sucediendo.
  5. Busca aspectos de lo que vives actualmente por lo que puedas estar agradecido, y comienza a agradecer por eso, así sean solo un par de cosas insignificantes (aunque nada es insignificante)
  6. Cambia tu energía hacia ese aspecto que has venido viendo como negativo

Poco a poco, tu realidad comenzará a cambiar y te sorprenderás la próxima vez que te encuentres en una situación similar a la que ya has vivido, porque el desenlace y tu actitud frente a éste serán completamente diferentes!

 

Espero que hayas disfrutado esta lectura, si puedes y quieres, déjame un comentario!

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